Those long days passing by from that door, like late summer. They slowly fade away.

Heaven, Persona 4

Archive for the 'General' Category

.532

Ahora que lo pienso, sólo me enseñaron sobre el descubrimiento de América por Cristóbal Colón en la escuela primaria. Era como si en la secundaria el tema fuese tan de cultura general (aunque nunca nos acordáramos muy bien del año en que hizo el viaje ni del famoso puerto de donde salió), que los profesores de historia no consideraron necesario repasar el tema. Y hasta el día de hoy no he vuelto a leer un libro de texto escolar sobre el descubrimiento de América, aunque sí he leído y escuchado sobre las muchas teorías y la pregunta que, sostienen algunos, es la que debería preguntarse en exámenes ahora: ¿quién no descubrió América? En la lista de los que se creen que sí llegaron están los vikingos, los chinos, los japoneses, los egipcios, los hebreos, los portugueses, unos monjes irlandeses y no falta quien diga que los atlantes y los extraterrestres (estas dos últimas opciones aparecen dependiendo de a qué entusiasta se le pregunte). Y admitiré con un poco de vergüenza cultural que entre todas las opciones, nunca se me ocurrió la que aparece en un texto en mi libro de gramática inglesa: naturalmente, los primeros humanos que realmente descubrieron América fueron aquellos que cruzaron el Estrecho de Bering hace varios miles de años y descubrieron que del otro lado había más tierra.

Los textos escolares que recuerdo no hacían referencia al respecto, pero siempre me pregunté qué pensó Cristóbal Colón ese día hace 518 años cuando se divisó tierra firme. Sinceramente, pienso que fue algo así como “¡¿Pero quién demonios me puso un continente a mitad de camino?!”, aunque pensándolo bien, todavía no se sabía que había dado con un continente desconocido para el Viejo Mundo. Hablando de los primeros hombres que atravesaron el Estrecho de Bering, me preguntaba también qué pudo haberlos impulsado a aventurarse en tierras completamente desconocidas. Sí, es cierto, no todos los días aparece tierra allí en donde por lo general hay un mar (de hecho, ocurre sólo cada miles de años, durante cada era glaciar), pero siempre he pensado que hace falta más que simple curiosidad para llevar a cabo tal viaje. Literalmente, un viaje. Para completar mi lista de preguntas nunca respondidas en texto escolar que haya caído en mis manos, cuento que por último me intriga qué es lo que los descendientes de aquellos primeros aventureros pensaron cuando un día descubrieron que ya no podían regresar por donde se vinieron. ¿”¡Papá, papá! ¡Ayer había tierra allí… y hoy ya no está!”? O como sostiene mi hermano, tal vez el interrogado padre se haya limitado a cruzarse de brazos y comentar: “No importa, hijo. De todas maneras, ya que ni nos gustaba el otro lado. Mejor vayamos a ver qué hay para abajo”. Y he allí que comenzó la población del continente americano de norte a sur, como es la teoría más aceptada hoy.

En mi entrada anterior contaba que me tomaba el día libre para terminar con esos scans. Pues, el día libre se convirtió en manos o menos cuatro, ya que lo que comenzó con un par de amígdalas inflamadas terminó en un cuadro de bronquitis, sin contar que hoy amanecí con otra inflamación, sí, pero en el oído derecho. Al menos me ha pasado todo esto en el fin de semana largo y un lunes sin mucho movimiento por aquí: los días anteriores me han sorprendido un poco con lo tranquilo que ha estado el distrito, y también con un reencuentro con aquellos medicamentos que no probaba desde hace varios años (y el verlos, o más bien tomarlos, me ha hecho comprobar que sabían igual de mal que como los recordaba). El mismo día de las elecciones salí por la noche -luego de regresar del colegio en donde fui miembro de mesa- para pasear a mi pekinés; al pasar frente a la cantina que está en la otra esquina, la imagen de cuatro parroquianos alrededor de una botella de Coca Cola de un litro fue lo que me saludó por la ventana. Por supuesto, y remitiéndonos a la viveza criolla, lo más probable es que no fuese 100% Coca Cola lo que estaba en esa botella… o tal vez sólo era la fuerza de la costumbre que pedía ir a sentarse a una mesa de esa cantina con los amigos de siempre un domingo por la noche. Por cierto, ¿no les parece también un poco anecdótico el que la Ley Seca entre en vigencia en épocas electorales o cuando se disputan ciertos partidos de fútbol en la capital? Se entiende que es para evitar desmanes, pero no falta quien diga que si los peruanos fuéramos a votar ebrios o a lanzarles botellas desde las tribunas a nuestros jugadores, tal vez escogeríamos mejores políticos o tendríamos mejor nivel de fútbol.
Leer el resto de la entrada »

.525

Diría que mi hermana gusta de varios autores que en su momento tuve que leer por alguna razón, a regañadientes y sin disfrutar ni recordar las lecturas más tarde. Salvo, tal vez, que no me gustaron. Entre ellos están Oscar Wilde (a quien leí de niña y me gustó en su momento… pero que hoy se me hace insoportable), William Shakespeare (aunque éste es un autor al que estoy tratando de leer nuevamente… sin que haya trabajos de literatura que presentar de por medio, ie. por iniciativa propia y con gusto), y César Vallejo. Reconozco que en realidad, y como casi todo estudiante peruano, leí muy poco de Vallejo en su momento, y sólo lo que llamo sus poemas más asequibles, es decir, entendibles, tales como Los Heraldos Negros y posiblemente Masa. Paco Yunque es su cuento más conocido, e incluso hoy en día es prácticamente lectura obligatoria en la escuela.

¿Pero qué hay del resto de su obra poética? En su momento, los escritos de Vallejo fueron despreciados por críticos y literatos, quienes tacharon su poesía de basura ininteligible (claro que con palabras algo más elegantes), y sé que al menos una revista de literatura se negó a publicarlo. Casi un siglo más tarde, cuando al común y silvestre -pero con un mínimo de conocimiento literario- se le pregunta a qué autor peruano le darían el Premio Nobel de Literatura, no son pocos los que quieren resucitar a Vallejo. ¿Qué creo al respecto? Vallejo perdió su trabajo como profesor debido a su negativa a casarse con una mujer con quien había mantenido un romance, pasó un tiempo en prisión por cuestiones políticas, vio cómo rechazaban sus poemas, y por último vivió y murió en el exilio en Europa, bastante lejos del país del que, si lo habrán notado, nada positivo podía decir. Por lo tanto, pienso que Vallejo preferiría quedarse en su mauseleo en París -y por ende, bastante muerto- a que revivir y regresar al Perú para que, atrasadísimos nosotros, le demos el reconocimiento que se merece por su lugar en la literatura mundial. Atrasadísimos, digo, puesto que como vanguardista literario del siglo XX, estuvo condenado a lo mismo que le pasa a todos los vanguardistas: estuvo adelantado a su época y fue incomprendido por eso, porque le escribía a un mundo en el que todavía no habían nacido los que iban a entenderlo.

De hecho, en este siglo XXI todavía se discute si ya podemos entenderlo. Vallejo es citado con frecuencia como ejemplo (local) de intraducibilidad; es decir, como ejemplo de un autor cuyos escritos no pueden traducirse porque tanto el sentido como la misma esencia de la gramática están tan ligados al español, que es imposible traspasarlos a otro idioma. Ése es un debate que enfrenta a traductores todo el tiempo… Por lo pronto, recuerdo que en mi clase de Literatura Latinoamericana en la universidad un examen estuvo centrado en sus poemas, pero en vez de la rutinaria pregunta de “¿cuál es la idea principal del texto?”, teníamos un más bien vago y conciliador “¿qué opina Ud. que el autor quiso dar a entender?”, “conciliador” en el sentido de que muchos opinaban también que los poemas de Vallejo no tienen una interpretación única.

Mi hermana me recomendó este poema, Los Nuevo Monstruos. Al final del mismo aparece una frase que con mucha frecuencia se cita de él: “Hay, hermanos, muchísimo que hacer”… y admito que no sabía que había sido tomada, precisamente, de este poema. Como ocurre con muchas citas, el sentido es otro una vez que se coge la frase fuera de contexto: lo común es que se escuche y se use esta oración como una exhortación al progreso. Oh, pero primero lean todo el poema, y ya después podemos hacernos pasar con la frase final…

Los Nuevo Monstruos

Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.

Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.

Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!

Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.

El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.

César Vallejo, Poemas Humanos, 1939

La puntuación y los signos de admiración (o la falta de ellos) me extrañan un poco en este poema, pero me dice mi hermana que estas licencias poéticas son características de los escritos posteriores de Vallejo (Poemas Humanos fue publicado póstumamente). ¿Qué opinión tengo del poema? Pues, como comentaba a mi hermana, y a pesar de mi falta de sensibilidad poética para entender la más simple de las rimas, fue más o menos a la tercera (re)leída que creí haberlo entendido. Debo añadir que ayudó mucho el saber que los últimos escritos de Vallejo conllevaban ya mucho del parecer socialista con el que el autor simpatizaba. Así, pues, ¿dirían que la frase final tiene el mismo sentido en el poema que cuando es citada fuera de él?

.517

Llego con algunos días de anticipación a mi blog para hacer el recuento mensual. Primero, empero, me gustaría hacer una proyección futura con motivo de las Fiestas Patrias… y como primer punto a destacar, quisiera decir que gracias a que hubo una huelga en el servicio postal nacional hace un par de semanas, uno, y a que el gobierno ha decretado feriado no laborable para el sector público el viernes 30, dos, los paquetes que estaba esperando serán, pues, esperados por mí hasta la próxima semana. Me hace mucha menos gracia porque otro de los paquetes que esperaba -pedidos para un par de amigos- fue detenido por aduanas y hubo que hacer peregrinación hasta Los Olivos para recogerlo. No usaría palabra tan dramática a no ser porque yo vivo en el cono sur y, por alguna razón que me encantaría se dignasen explicarme, debo ir a la oficina central de Serpost en el cono norte de la ciudad. La oficina que tenía en Surco -y que he de suponer atendía a la gente del cono sur- fue cerrada hace un par de años, y vaya uno a saber qué le pasó a la tenían en Lince, cerca al centro de la ciudad. Y esta otra visita forzada a la oficina de aduanas postales no careció de historias para contar, comenzando por el hecho de que tardaron 30 minutos para ver el estado de los papeles -¡oh burocracia, mira las cosas que hacen contigo cuando te usan deficientemente!- sólo decirme al final que mi paquete había entrado a la bodega de la oficina en enero, de modo que hace rato que lo habían regresado por donde vino. Hecho algo difícil el primero, considerando que la tienda de donde ordené los artículos apenas los puso en venta y me los mandó a mediados de este mes. Pero fue allí cuando la encargada de recepción se dio cuenta de que había ingresado mal el código del paquete y que, después de todo, sí tenían mi pedido refundido en alguna parte de la bodega. Haré un paréntesis aquí para alabar a los de HobbyLink Japan por la excelente manera en que empaquetan los pedidos, los cuales, está comprobado, aguantan que los coloquen de cabeza -ignorando olímpicamente la flecha que muestra cuál es la parte de arriba de la caja-, que los apilen en montones que tocan el techo -a pesar del anuncio de “EXTREMADAMENTE FRÁGIL-, y que los abran por el lado incorrecto. Ni hablemos de la manera en que los trabajadores postales sacan los contenidos y, lo que es peor, cómo los vuelven a meter.

Termino allí el raje postal que es prácticamente obligatorio en mi blog, pero como en teoría estoy dando el reporte mensual, paso a hablar ahora del proyecto final que presenté para este módulo. Puesto que he terminado con los tres ciclos que corresponden a Expresión Oral y estoy ahora en Gramática Avanzada, en vez de una presentación tuvimos que escribir un cuento corto como proyecto final. Me pareció un tanto curioso este trabajo… hasta que caí en la cuenta de que gran parte de este ciclo fue un repaso de los tiempos verbales en inglés. Y, bueno, creo que es casi un año desde que no escribo ninguna historia original, de modo que cuando la falta de inspiración acusó a la hora de hacer el proyecto, recordé la historia de cómo supuestamente un cocinero chino inventó el plato que aquí conocemos como Saltado. Ignoro si será cierta la historia, que reza que sin más ideas para crear un plato original para su exigente emperador, el cocinero real mezcló todos los ingredientes que le habían sobrado de banquetes anteriores -carne y verduras-, y se lo presentó a su señor. Naturalmente, al emperador le gustó el platillo, caso contrario dudo que el cocinero hubiera mantenido la cabeza en su lugar y el cuento hubiera llegado hasta nosotros. Bien, mi cuento no trató sobre comida, sino que recordé las historias sobre fantasmas que solía escuchar cuando vivíamos en el campo, algunas que escuché cuando era colegiala y otras que unos amigos me contaron, con el común denominador de que todas son leyendas urbanas de la zona. Usando de base estas narraciones de fantasmas, escribí sobre una historia original en la que había estado pensando que, en realidad, no es muy original: la misteriosa desaparición de un niño. ¿Raptado por fantasmas? A falta de datos fehacientes no hay nada que lo sobrenatural no pueda explicar. Eh, más o menos. Pienso editar el cuento y publicarlo después en mi blog porque, como decía, desde hace un año que no escribo ni fan ni original fiction

Leer el resto de la entrada »

.515

Terminó ayer la Copa Mundial de la FIFA lo que, para gente desentendida casi por completo del tema como yo, significa otros cuatro años de relativa calma deportiva (y muy posiblemente, de soponcio futbolero local – le duela la afirmación a los fanáticos nacionales o no). Le presté tan poco atención al Mundial, que sólo me enteraba de los resultados cuando leía las noticias en internet, razón por la cual vine a enterarme del Pulpo Paul y nuestro más local Cuy Jimmy, que tal vez pase a la historia antes que a la sartén para el chactado por, creo, haber fallado todos sus pronósticos.

Y como comentaba líneas arriba, a pesar de que no me interesa el fútbol, no puedo dejar de lado mi contribución al tema. Aunque apenas sí sabía qué países jugaban la Copa, fue una decepción personal el saber que Alemania, tan halagada en sus primeros partidos, perdiese en semifinales. Es decir, incluso el mismo Oliver Kahn -ex arquero y capitán del equipo alemán, escogido mejor jugador del Mundial Corea-Japón 2002- se mostró desilusionado y algo molesto por los resultados, y tuvo que ser su recientemente encontrado amigo Freddy Krueger el que lo hizo entrar en razón.
Así:



Hablando de las dos personitas plásticas que actualmente cohabitan en la habitación de mi hermana. O cohabitaban; mientras que Kahn sí es de mi hermana -me refiero a la versión en escala 1/6, por supuesto-, Freddy es de uno de sus amigos, pero no me he fijado si ya lo devolvió. En todo caso, hace unos días me lo prestó un rato para sacar estas fotos (fue justamente por la primera derrota de Alemania ante Serbia.
Y, sí, me reafirmo en que realmente no le estuve prestando atención al Mundial. Si me enteré de que Alemania perdió ante Serbia, fue porque era imposible no haberlo sabido con todas las quejas de mi hermana al respecto, y porque acabo de buscar el dato en Wikipedia. Que por cierto ya tiene la sección sobre el Mundial Sudáfrica 2010 actualizada.

En Perú se vio los partidos por un canal de señal abierta y, como es costumbre en nuestra tv, es increíble la manera en que los comentaristas deportivos tienen 36 maneras distintas y eufimísticas de narrar cómo un jugador le pega una patada a la pelota… pero son incapaces de explicar cómo se resolvió una jugada. Mucho menos dar una razón comprensiva de porqué creen que el partido quedó con tal marcador. Acabo de recordar que cuando asomé para ver el marcador durante la final, cogí precisamente el momento en que el comentarista pasaba lista a los sponsors y las propagandas del canal, algo sobre un terrible y shockeante asesinato que ha conmocionado al país, hoy por la noche en el programa periodístico XYZ, ¡NO SE LO PIERDAAAAAaaaa!, y por la emocionadísima voz y entonación del narrador, cualquiera hubiera pensado que estaba anunciando que Perú acababa de clasificar, sí, para el Mundial Namekku 5016. Y aunque este número sí es divisible entre 4, no he calculado si teóricamente debería celebrarse un Mundial ese año (suponiendo que todavía exista humanidad).
Como sea, luego de quedar sometida a los gritos y blahberías casi ininteligibles de los comentarios durante cosa de minuto y medio, volví a recordar porqué la gente solía decir que preferían ver los partidos de fútbol con la tv en mute. Kahn y Freddy ratifican el sentimiento de la media (del ser humano medio y promedio, o sea) hacia nuestros comentaristas (anti)deportivos:



Pasando a otros temas, cuento que vi The Last Airbender. Necesitaría ver la película otra vez más para poder comentarla en detalle, pero ya que se dice que las primeras impresiones cuentan, mis opiniones al respecto. Sin spoilers. Leer el resto de la entrada »

.514

No, no olvidé que existía mi blog, o que ya llevo un par de semanas de retraso con los scans de doujinshi que por los ciclos de los ciclos seguiré debiendo. Lo que sí olvidé mencionar hace unos cuatro meses es que decidí obtener mi certificado de profesora de inglés, oficial y avalado, por lo que he regresado a terminar mis estudios en el ICPNA después de un periodo de tiempo que se acerca a los ciclos de los ciclos que menté antes. Pues, previamente a estos estudios la última vez que llevé un curso en el ICPNA fue cuando todavía estaba en el colegio, de allí que hable de tiempos pasados… que fueron anteriores. Y aunque mi rutina no ha variado realmente -aun sigo dándoles clases a mis sobrinos por las tardes, por ejemplo-, los cursos en el ICPNA están divididos en módulos mensuales. Me contaba un profesor que se decidió cambiar un poco la forma de evaluar apenas a principio de este año, de modo que en vez de los tradicionales exámenes teóricas y las prácticas periódicas, ahora las pruebas agrupan varios áreas de conocimientos. Lo que a su vez se traduce a que la presentación del trabajo final de cada módulo toma un par de días, y el examen se hace en dos partes también. Lo que a su vez de su vez resulta en tener la última semana de cada mes en uno de esos correteos que suelen ocurrir cuando todo se te junta al mismo tiempo.

Y estuvo el agregado de que para el módulo pasado, el profesor decidió cambiar el proyecto final porque consideró que no ayudaba con el aprendizaje, y en vez de una simple presentación individual optó por un trabajo en parejas. Y sorprendentemente… la compañera con la que hice tal trabajo y yo logramos presentar un buen proyecto a pesar de los problemas de coordinación que tuvimos: ella insistió en comunicarse conmigo por teléfono celular y yo le pedí su email, los medios que ambas preferíamos, de modo que al final yo no llegué a contestar su llamada y ella nunca mi mensaje. ¿He comentado que detesto los celulares? Sí, tengo uno y sé cómo usarlo, pero no esperen que lo lleve conmigo 24 horas al día y que siente hace él tanto apego material, que hasta duerma con el aparato al lado o me lo lleve a la ducha, así que, amigos y conocidos que siempre se quejan conmigo porque por lo común nunca contesto a tiempo las llamadas, ya saben el porqué. Y, en fin, mi compañera no se lleva bien con la tecnología en general, como ella misma dice, por lo que incluso prefiere hacer los trabajos a mano en vez de usar la PC. El problema final de coordinación se dio el mismo día en que debíamos hacer la presentación: nos pusimos de acuerdo en una hora y yo llegué unos 10 minutos tarde, pero ella arribó hora y media después. Prácticamente íbamos repasando la presentación mientras subíamos al sétimo piso por el ascensor, pero… ¿quién lo hubiera dicho? Por alguna razón, el trabajo final nos salió mucho mejor que los ensayos. Lo atribuiré a la improvisación dando resultados inesperados. O de repente sólo fueron los puntos extras a la inspiración que la desesperación final pueden proveer…

Y, sin embargo, el estrés de la semana final de clases no explican el prolongado abandono de blog. Para éso tengo otra excusa: como esos días también concordaron con las celebraciones por el aniversario del colegio de mis sobrinos, no tuvieron clases conmigo tampoco y me dediqué en cambio a ver dramas japoneses. Me gustaría decir que prefiero estos dramas (que en realidad pueden ser de cualquier género y tipo de trama; “drama” es el nombre genérico con el se los conoce en Japón) porque por lo común tienen el formato llamado renzoku, de entre 10 a 14 episodios de alreadedor de 50 min cada uno. No suelo ver anime porque tiende a aburrirme ver varios episodios… pero como verán, si dividen un episodio de drama japonés en dos ep. de 24 min cada uno, tenemos una temporada estándar de anime de 24-26 capítulos, así que en esencia es lo mismo. Repasando el asunto, me parece que prefiero entonces los dramas porque el mismo formato en el que están presentados permiten una narración más cohesiva y un desarrollo de trama y personajes más enfocado: no es raro que estas series suelan dedicar un episodio completo a un personaje en particular. Si tuviera que compararlo con algunos animes, en los que nos pasamos 20+ episodios sin saber de qué va la trama, o preguntándonos qué rol pinta tal o cual personaje que gravita por allí sin más, o más aun, todos esos títulos que te piden que sepas de la novela, el manga, los CD dramas, la película y los juegos de video para que el argumento tenga siquiera un poco de sentido para uno…

Lo que me recuerda que pasé recientemente por una librería y vi que se promocionaba el libro de un muy reconocido autor (consagrado es la palabra que se usa) como “la historia en la que se basa la película”. ¿Recuerdan cuando se nos decía que tal bestseller o éxito de crítica iba a tener una versión fílmica? Pues, como verán, ahora es que si hay película de él, el libro debe tener algo para haber llegado a la pantalla gigante, ¿no? O en otras palabras, si no hay película a nadie le importa el libro. Este pequeño raje venía a colación porque, en primer lugar, era un raje y estaba ese impulso primordial que me impedía pasarlo por alto, y en segundo lugar, porque quería contar cómo era que antes solíamos leer el manga y luego ver el anime. Bien, aún lo hacemos, pero al darle un vistazo rápido a las nuevas series de tv y películas en estreno, la moda parece ser hacer adaptaciones de light novels. El internet ha hecho mucho más fácil ver anime y tenemos varios sitios web que transmiten simultáneamente, o una escasa hora después, los episodios de series populares, de modo que siento que hoy en día nos enteramos primero de la serie de tv y luego buscamos el manga (o novela) en el que está basada. Y así es como llego a lo que quería decir en principio: en mi caso, siento que lo que me está pasando es que primero conozco del drama y luego le echo un ojo al manga en el que está basado. Me ha pasado con Crows, aunque opino que el manga por Hiroshi Takahasi adolece de personajes o una trama realmente interesante (en contraste con las películas), y luego con Rookies, que fue justamente el drama que terminé de ver en la semana pasada. Por lo que he leído del manga por Masanori Morita, el drama es mayormente fiel a éste, aunque por el hecho de tener que comprimir 20+ volúmenes en 11 episodios y una película, y tratándose de una historia con más de una docena de personajes regulares, se tuvo que dejar de lado mucho de la trama referido a los personajes y sus historias. Y ya que Rookies trata sobre un grupo de delincuentes reformados cuyo sueño es llegar al campeonato de béisbol de preparatorias japonesas, pensé que tal vez el drama me ayudaría a entender un poco más este deporte. Suposición fallida: de hecho, creo que luego de ver la serie el béisbol me pareció mucho más complicado. Per logré entender las bases del deporte después de mi hermano me las explicara. ¿Debería mencionarlo? Me parece curioso que él sepa un tanto sobre cómo jugar Mahjong debido a un par de animes centrados en este juego que vio (razón por la cual también sabe de béisbol). Como para no decir que del anime no se aprende nada.

A todo esto, no he escrito porqué comencé a ver dramas en primer lugar. Historia corta, narración mía larga. Y, además, a raíz de la entrada anterior descubrí que, para mí, tan divertido y desestresante como ver dramas, es tomar capturas de dramas para luego hacer más entradas fandomeras. A continuación, los mencionados comentarios fandomeros y posiblemente algunos spoilers de la serie de tv Hanazakari no Kimitachi e.
Leer el resto de la entrada »

« Previous PageNext Page »