¿Creo que la última vez que subí fotos de mis BJDs, éstos estaban un poco separados y, digamos, divididos en sus opiniones? Pues bien, la semana pasada mi primer BJD, Ezra, cumplió un año de existencia (no digo “vida” por obvias razones, pero todos sabemos que se trata de meros efeumismos). En realidad, ya tiene casi año y medio; compré el cuerpo primero, cuando apenas DragonDoll comenzaba a operar, y la cabeza casi medio año más tarde. Y ésto de darles un cumpleaños a tus muñecos es exactamente como ponerles nombres y crearles toda una historia de fondo: no es necesario, claro, pero vaya si es divertido y les agrega un toque más “personal” a tus BJDs. Vamos, como si fuesen tus personajes originales pasados a resina y no simples muñequitos (que, a decir de muchos, cuestan obscenamente).
Decidí que el cumpleaños de Ezra, mi DragonDoll Di, sería el 28 de julio porque… ésa es la fecha que aparece en su tarjeta de identificación. Algunas compañías incluyen estas tarjetas o fichas de nacimiento como un detalle (en otros casos más prácticos, otras incluyen un certificado de autenticidad que da fe de que no se trata de un BJD copiado ilegalmente); dio la casualidad que la fecha dada a mi muñeco concordaba con nuestras fiestas patrias, y pensé que por eso mismo no se me olvidaría el día. Y, saben, se me olvidó. Las fiestas patrias no, por supuesto: imposible no darte cuenta de que ya estamos en esas fechas, ya sea porque volvieron a bloquear la calle principal del distrito por el desfile escolar, te cobran 50% de pasaje en los buses o la municipalidad te amenaza con multa si no colgaste la bandera en la fachada de tu casa. Lo que se me pasó por alto fue la “fiesta” que quería hacer con todas las personitas plásticas que habitan esta casa, o al menos la mayoría de las mismas. Al final, y con ayuda de mis hermanos y un amigo, llegamos a tiempo para llevar a todos los muñecos de la casa a la sala, ponerlos a posar para las fotos y comernos el miniqueque que hacía las veces de torta…
Olvidaba mencionar esto. El mismo día en que celebraba el cumpleaños de Ezra, me enteré de que DragonDoll había decidido descontinuar su molde. Y hoy descubro que no sólo eso, sino que la compañía ha descontinuado por completo los demás tipos de cuerpo que vendían para sus BJD; una lástima, ya que realmente me gustaban sus primeros modelos, lánguidos y altos (bien, tan alto como puede ser un muñeco de 62-63cm, al menos) y hasta estaba pensando comprar otro. Diría que la compañía ha cambiado sus modelos y moldes para adecuarse a lo que la mayoría de los coleccionistas quería; por ejemplo, muchos comentaban sobre “lo pequeñas que eran las cabezas de sus muñecos”, aunque en mi opinión éstas estaban en proporción al tamaño de los cuerpos. Personalmente, pienso que muchos veían a las cabezas pequeñas porque estaban acostumbrados a la estética más “anime” de algunos BJDs (piensen en un anime con diseño absolutamente hardcore… con personajes delgadísimos, ojos redondos y cabezas acorde a estos rasgos faciales… sí, como por ejemplo cualquier título de CLAMP). Y aunque no eran negativos, muchos también comentaban sobre lo “altos” que eran sus modelos, refiriéndose al hecho de que sus muñecos tenían las piernas mucho más largas que la media. Parte de la estilización que tanto me gusta… aunque no negaré que se me hace un problema el encontrar pantalones que de verdad le queden bajo los tobillos a Ezra.
Los nuevos BJDs de DragonDoll parecen acomodarse a la estética un poco anime de la tanto hablo: cabezas más grandes (lo que hace que sus muñecas se vean… curiosamente cabezonas, en mi opinión), y cuerpos con extremidades más proporcionadas (ahh… a pesar de lo mucho que rajo de CLAMP, vamos que me gustan sus personajes con 2m de piernas). Y, pues, ¿acaso todo esto no hace a MI muñeco más especial? Siendo un modelo descontinuado, y de hecho uno de los primeros que esta compañía hizo (porque lo compré del primer lote que su primer distribuidor trajo a América).
Y antes de pasar a las fotos de la reuna muñequil, una foto aleatoria…

Mi 80% Pekinés/20% Shih Tzu (a decir del veterinario), Milo, siempre suele mirar a mis personitas de resina con esa expresión. Él también estuvo de infiltrado en la reunión, aunque se contentó con merodear por debajo de la mesa y no aparecer mucho en las demás fotos…
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