Llego con algunos días de anticipación a mi blog para hacer el recuento mensual. Primero, empero, me gustaría hacer una proyección futura con motivo de las Fiestas Patrias… y como primer punto a destacar, quisiera decir que gracias a que hubo una huelga en el servicio postal nacional hace un par de semanas, uno, y a que el gobierno ha decretado feriado no laborable para el sector público el viernes 30, dos, los paquetes que estaba esperando serán, pues, esperados por mí hasta la próxima semana. Me hace mucha menos gracia porque otro de los paquetes que esperaba -pedidos para un par de amigos- fue detenido por aduanas y hubo que hacer peregrinación hasta Los Olivos para recogerlo. No usaría palabra tan dramática a no ser porque yo vivo en el cono sur y, por alguna razón que me encantaría se dignasen explicarme, debo ir a la oficina central de Serpost en el cono norte de la ciudad. La oficina que tenía en Surco -y que he de suponer atendía a la gente del cono sur- fue cerrada hace un par de años, y vaya uno a saber qué le pasó a la tenían en Lince, cerca al centro de la ciudad. Y esta otra visita forzada a la oficina de aduanas postales no careció de historias para contar, comenzando por el hecho de que tardaron 30 minutos para ver el estado de los papeles -¡oh burocracia, mira las cosas que hacen contigo cuando te usan deficientemente!- sólo decirme al final que mi paquete había entrado a la bodega de la oficina en enero, de modo que hace rato que lo habían regresado por donde vino. Hecho algo difícil el primero, considerando que la tienda de donde ordené los artículos apenas los puso en venta y me los mandó a mediados de este mes. Pero fue allí cuando la encargada de recepción se dio cuenta de que había ingresado mal el código del paquete y que, después de todo, sí tenían mi pedido refundido en alguna parte de la bodega. Haré un paréntesis aquí para alabar a los de HobbyLink Japan por la excelente manera en que empaquetan los pedidos, los cuales, está comprobado, aguantan que los coloquen de cabeza -ignorando olímpicamente la flecha que muestra cuál es la parte de arriba de la caja-, que los apilen en montones que tocan el techo -a pesar del anuncio de “EXTREMADAMENTE FRÁGIL-, y que los abran por el lado incorrecto. Ni hablemos de la manera en que los trabajadores postales sacan los contenidos y, lo que es peor, cómo los vuelven a meter.
Termino allí el raje postal que es prácticamente obligatorio en mi blog, pero como en teoría estoy dando el reporte mensual, paso a hablar ahora del proyecto final que presenté para este módulo. Puesto que he terminado con los tres ciclos que corresponden a Expresión Oral y estoy ahora en Gramática Avanzada, en vez de una presentación tuvimos que escribir un cuento corto como proyecto final. Me pareció un tanto curioso este trabajo… hasta que caí en la cuenta de que gran parte de este ciclo fue un repaso de los tiempos verbales en inglés. Y, bueno, creo que es casi un año desde que no escribo ninguna historia original, de modo que cuando la falta de inspiración acusó a la hora de hacer el proyecto, recordé la historia de cómo supuestamente un cocinero chino inventó el plato que aquí conocemos como Saltado. Ignoro si será cierta la historia, que reza que sin más ideas para crear un plato original para su exigente emperador, el cocinero real mezcló todos los ingredientes que le habían sobrado de banquetes anteriores -carne y verduras-, y se lo presentó a su señor. Naturalmente, al emperador le gustó el platillo, caso contrario dudo que el cocinero hubiera mantenido la cabeza en su lugar y el cuento hubiera llegado hasta nosotros. Bien, mi cuento no trató sobre comida, sino que recordé las historias sobre fantasmas que solía escuchar cuando vivíamos en el campo, algunas que escuché cuando era colegiala y otras que unos amigos me contaron, con el común denominador de que todas son leyendas urbanas de la zona. Usando de base estas narraciones de fantasmas, escribí sobre una historia original en la que había estado pensando que, en realidad, no es muy original: la misteriosa desaparición de un niño. ¿Raptado por fantasmas? A falta de datos fehacientes no hay nada que lo sobrenatural no pueda explicar. Eh, más o menos. Pienso editar el cuento y publicarlo después en mi blog porque, como decía, desde hace un año que no escribo ni fan ni original fiction…