(Del lat. sic, así).
1. adv. U. en impresos y manuscritos españoles, por lo general entre paréntesis, para dar a entender que una palabra o frase empleada en ellos, y que pudiera parecer inexacta, es textual.

Definición: RAE

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November 4th, 2008 · 19 Comments · habla

En la entrada anterior escribí sobre la inmasticable palabra de 39 letras que apareció en uno de mis exámenes de alemán. No temas, , en esta ocasión no escribiré sobre otra (principalmente, porque no recuerdo haber dado con otra palabra en alemán así de larga), sino sobre mi profesora del curso. Ella ella no habla bien el español, así que cuando se topa con alguna palabra de significado complicado o varios posibles conceptos, apela a los diccionarios en línea. Bueno pues, otra estudiante le preguntó cómo podía traducir etwa; el único significado que le conocía a esta palabra era aproximadamente, como adverbio, pero resulta que también se usa para darle énfasis a la oración. Comparen “schreibst du nicht?” (“¿no escribes?”) con “schreibst du etwa nicht?” (“¿es que acaso no escribes?”).

…La profesora hizo la explicación del caso pero de todas formas entró a un diccionario en línea para ver qué traducciones ofrecía. Y sucede que una de los ejemplos en contexto (una oración completa) era traducida así: “tendré que hacerlo yo, ¡coño!” Se notaba que la traducción era española, es decir, lo notamos todos, menos la profesora, que nos dijo que nunca había visto esa palabra y preguntó qué significaba. Pueden imaginarse ahora la famosa escena de anime/manga: el salón de plano en silencio, todo se congela, pasa el cuervo volando a la distancia, aparecen las llamitas en el fondo. Un par de alumnos le explicaron entonces que era una lisura, palabra soez, mala palabra, etc., y que sería algo como “maldita sea” (se inhibieron de usar términos más fuertes), a lo que la profesora contrarestó comentando que, si aparecía en un diccionario en línea, entonces no debía ser tan mala. Ejem. A continuación, nos dijo que la palabra le recordaba a “cono”, que además de la figura geométrica, es así como llamamos a los puntos de expansión urbana (los suburbios) al norte, sur y este de la capital. No al oeste de Lima, claro está, a menos que a alguien le dé por hacer un distrito acuático (al oeste de la capital está el Oceáno Pacífico).

Si creen que la profesora preguntando qué era “coño” fue suficiente para que a la gente le saliera casi la típica gota de roche (sweatdrop) de anime/manga, imagínense cómo fue cuando ella comentó que la palabra le sonaba a (EJEM) “coño norte”, “coño sur”, etc… Bueno, todos sabemos que quiso decir “cono”, ¡y es que las palabras se parecen, pues!


Hace varias entradas escribí que mis paquetes se habían vuelto a demorar. Descubrí que no eran los paquetes, ni siquiera el servicio postal en pleno, sino sólo la oficina distrital. Por alguna razón, no me han estado entregando las notificaciones para ir a recoger los paquetes, vaya a saber uno porqué. Hace un par de sábados pasé por la oficina por la tarde para preguntar sobre los paquetes, y lo primero que me dijo la encargada al verme fue, “¡ya se me hacía raro que no vinieras!” Desde que vivimos en el pueblo habré estado recibiendo al menos un paquete cada quincena, así que soy casi una caserita de la oficina postal. No fue la primera vez en que por alguna razón el cartero no me entregó las notificaciones de arribo de paquetes, pero sí ha sido la primera en que recoge mi correspondencia el sábado, y la mencionada notificación llega recién el lunes. Pueden hacer ¡plop! si les parece.

Iba a pasar por la oficina el fin de semana para preguntar sobre otros paquetes, pero olvidé que el sábado era feriado. Fui hoy, y como Murphy y sus leyes estaban en plena vigencia, en vez de la encargada de siempre había otra atendiendo. No me quiso dar los paquetes sin el DNI (como escribí, soy tan caserita de la oficina que la encargada regular no se hace problemas para entregarme paquetes a mí o dárselos a mi hermano), así que tuve que regresar a buscar el documento. Y luego, me hizo más problemas porque mi firma no era igual a la que figuraba en el DNI. Eso amerita explicación aparte.

La firma de mi DNI es la rúbrica, o intento de una, que estampé en el formulario cuando apenas saqué el documento, hace como una década. En ese tiempo apenas estaba “sacando” una rúbrica: escribía la inicial de mi segundo nombre, mi apellido paterno completo, y la inicial del materno. Pero después comencé a escribir en letra de imprenta en vez de corrida, lo que me hizo más difícil hacer la rúbrica en un solo trazo, y terminé por cambiar mi firma cuando obtuve mi primer trabajo como profesora de inglés, dando clases en un curso de verano. Tenía que firmar las cartillas de asistencia de los 60 estudiantes después de cada clase; ni qué decir que a los dos días ya no escribía mi nombre completo, sino sólo los trazos de las iniciales de mi nombre y el apellido materno.

Ya que la firma que aparece en el DNI se conserva en la base de datos, me parece que no puedes cambiarla. Como me dijo cierto abogado en una ocasión (quien de paso me llamó la atención por el garabato que tenía de rúbrica), hay que firmar con el nombre completo. Cla~ro, la gente que dice eso no tiene que rubricar 60 firmas al día (el abogado del que comento estampaba su firma a diestra y siniestra en su notaría, pero tómese en cuenta que cad auna de sus firmas costaba una cantidad considerable a sus clientes, así que no veo porqué habría de quejarse él. Más bien, considero su trabajo como una excepción.) En todo caso, será mejor que vaya practicando mi rúbrica para que se parezca más a la que figura en mi DNI: en aquella ocasión en la que tuve que firmar unos documentos en la notaría, me la pasé haciendo varias “pruebas” de ensayo para que las rúbricas concordaran, no vaya a ser que la gente de los trámites burocráticos se pusiera exquisita con las curvas y los trazos. Pero no creo que logre hacer que mi firma se vea idéntica a la de mi DNI ya que, como escribí, desde hace años que ya no uso mi letra cursiva.

La semana pasada mi ex colegio hizo su acostumbrado bingo anual. Es una actividad que comenzó hace un par de décadas, más o menos, y que todos los años repiten. No tiene nada de especial, pero en esta ocasión mis hermanos y yo nos dimos una vuelta por el colegio para ver cómo estaban las instalaciones. Porque sabemos muy bien que la calidad educativa ha bajado tremendamente desde las lejanas épocas en que yo estudiaba, pero tengo que reconocer que, aparentemente, no sólo han estado usando el bingo para profondos sus bolsillos, sino que han invertido en mejores locales, aulas y ambientes. Tomé varias fotos; en cuanto las saque de la cámara las postearé en mi blog. Como para recordar los años escolares y tararear esa canción del grupo peruano de punk Leuzemia, Al Colegio No Voy Más (cuyo emblemático estribillo decía, al colegio no voy más, ni huevón).

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October 27th, 2008 · 8 Comments · The RL, habla

Debí haber tenido un examen de alemán hoy. Lo que quiere decir que ayer no me acerqué a la PC, me acosté tarde después de darle una repasada al curso, me levanté temprano para ir a estudiar a la biblioteca de la facultad y cargué mi diccionario, que no será un Oxford de 1400 páginas pero de todas formas pesa. Aparentemente, la profesora pensó que no nos habíamos enterado a tiempo de que tomaría esa práctica y la pospuso – pero a la gente se le escapó de todas formas un yeahhhhhhhhh. Fue una reacción involuntaria; el problema estuvo en que la profesora se extrañó y nos preguntó porqué nos alegrábamos. Es decir, se dio cuenta de que si reaccionábamos así era porque sí sabíamos que iba a tomar examen; caso contrario, nos hubiéramos mostrado sorprendidos, ¿no?

…Hablando de mi profesora, hoy hizo un comentario que me pareció curioso. En el examen parcial nos topamos con una palabra como Studienwohngemeinschaftsveranstaltungen (que tiene 39 letras, verán ustedes), pero hoy, cuando nos preguntó cómo se traducía Planer, nos dijo que “organizador” (o sea, una persona que se encarga de planificar u organizar algo) era una palabra muy larga.
Y si se están preguntando sobre la palabra de las 39 letras… En realidad, son 4 palabras juntas:
Studien: Ésta es fácil, porque viene del latín. Significa “estudios”.
Wohn: Vendría a ser “vivienda” o “morada”, aunque la palabra de la que parte es wohnen, “habitar” o “vivir en un lugar”.
Gemeinschaft: “Comunidad”, “sociedad”.
Veranstaltungen: “Eventos” o “espectáculos”. La forma base es Veranstaltung; el “-en” indica plural.

Como comentó una vez una de mis profesoras, el alemán es un idioma aglutinante. Una posible traducción de la palabra Studienwohngemeinschaftsveranstaltungen sería “eventos de las comunidades de estudios”, o si lo quieren más explicado para que se entienda, eventos en los que participan las comunidades de personas que viven juntas por cuestiones de estudio. Mientras que en español usamos partículas y conectores entre las palabras, en alemán esas palabras se escriben en un solo término. Parecerá intimidador encontrarte con un término de 39 letras, pero el truco está en reconocer de qué palabras está compuesta para entender su significado; además, al momento de pronunciarla tampoco se hace de un tirón (digo, son 39 letras), sino que se pronuncia cada palabra por separado: Studien-wohn-gemeinschafts-ver-anstaltungen (“ver” es un prefijo y se pronuncia “por separado”).

Un problema para los que estudiamos alemán es que es común que los hablantes nativos de este idioma “creen” términos compuestos de esta manera, términos que obviamente no vas a encontrar en ningún diccionario y que por lo tanto debes interpretar. Supongo que puedo decir que sería como si a una persona que está aprendiendo español se le cruzara una oración como construcción endocéntrica del etnocentrismo lingüístico morfosintácticamente creada a partir del enfoque bloomfieldiano separadas de las estructuras perifrásticas en lenguas polisintéticas.

Luego de esta clase de este pequeño raje sobre morfología que nadie me pidió, paso a hablar de cosas más aleatorias. Como fandoms. Sólo porque dije que iba a escribir sobre mis fandoms, y además pongo capturas varias.

(more…)

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August 10th, 2007 · 4 Comments · habla

Mi hermana todavía no puede dejar de reírse con lo que escuchó hace un par de días en un episodio de Los Simpson. La ciudad de Springfield celebra a un héroe local en una festividad que agrandece a la ciudad. Al preguntar otro personaje si esa palabra, agrandecer, realmente existe, la respuesta que recibe es que claro, tiene perfecta validancia.

Podría rajar de la gente que, pensando que usar términos complicados y raros los hace sonar elegantes e inteligentes, andan inventándose palabras que a cualquier lingüista darían miedo. Uno de los términos más comunes que se escucha por aquí es “aperturar”, que la colectividad inventó porque, bueno, si “clausurar” existía entonces era de suponer que el antónimo también. Por lo pronto ese verbo no está en mi colección de 10 volúmes del Dicci de la Real Academia (que consulto frecuentemente para que alguna profesora avispada no nos coja con la sentencia de “¡esa palabra no existe!” en alguna traducción), aunque no sé si por uso ya la habrán considerado para futuras ediciones.

Recuerdo haber leído a un lingüista allá cuando estaba en el primer ciclo de la uni (o sea que del nombre del lingüista en sí no me acuerdo ni de casualidad); él decía que la adquisión de una lengua estaba estrechamente relacionado con los procesos mentales cogniscitivos. O SEA (luego de leer ese texto un par de veces todo comenzaba a tener más sentido, y te dabas cuenta de que estaba escribiendo en cristiano a pesar de todo), tomemos el ejemplo de un niño pequeño que está aprendiendo a hablar. De pronto, quiere decir que “no sabe algo”; recuerda la manera en que se conjuga los verbos en primera persona, tiempo presente y número singular, así que si es “no leo” por el verbo leer, “no escribo” por el verbo comer, “no juego” por el verbo saltar, automáticamente dirá “no sabo” por el verbo saber. Algo en su cerebro le indica que tiene que conjugar el verbo incluyendo una “o” al final, y por eso no dirá “no sabí” o “no sabé”, y mucho menos “no supe”, que es la forma correcta. Ya en jóvenes y adultos notarán que la mente automáticamente toma como base las reglas gramaticales para conjugar verbos o declinar palabras, y así es como tenemos a los políticos que de pronto, al comentar sobre el alto índice de accidentes de tránsito, hablan sobre la “siniestralidad”. Digo, si del adjetivo “posible” sale posibilidad y de “maniobrable”, maniobrabilidad, ¿por qué de “siniestro” no puede haber siniestralidad?

Así que lo veo por este lado. Primero, es encomiable ver que la gente haga uso de esas reglas gramaticales para dilucidar cómo se dice tal o cual palabra, muy bien, todo lo que quieran. Eso demuestra que sí estaban despiertos en la clase de lenguaje cuando el profesor explicó el tema. Sin embargo, ¿cuál es la necesidad de venir con términos complicados para sonar bonito? Pienso que suena rimbombante y ridículo hablar de los “recursos ictibiológicos” cuando puedes decir “peces” y ya. Digan “damos inicio a esta ceremonia” en vez de machacarnos lo de “aperturar esta magna ocasión” o algo así. En fin.

Y creo que también es un buen momento para rajar de las reglas de ortografía, de las que se quejan tanto un buen número de hispanohablantes. Que las tildes, que cuándo va H, que la B o la V… Miren, les voy a decir algo: pienso que las benditas reglas de ortografía son inútiles. Elaboro la idea: si quieren aprender ortografía usando las reglas, pues no van a llegar a ningún lado. ¿De qué me sirve saber que antes de la B va una M, si ni siquiera sé si la palabra se escribe con B o con V para empezar? Las reglas de ortografía son útiles cuando ya tienes la base. Una vez que sepas cómo declinar adjetivos y conjugar verbos, por ejemplo, sabrás que si la primera persona singular de “conocer” es “conozco”, entonces podrás escribir que la forma de “placer” para el mismo tiempo, número, persona y modo es “plazco”. Pienso que la única manera de aprender cómo escribir correctamente las palabras es a través de la práctica, leyendo y escribiendo a su vez. Pero eso sí, lean y escriban textos en lo que yo llamo cristiano: podrán estar redactados bastante simple y con palabras cotidianas, pero entendibles y sin términos elegamentemente inventados.

…Se suponía que en esta entrada iba a dar más ejemplos de niveles de habla en el japonés (todo aplicado al fangirlismo, o más bien fangirlismo aplicado a conocimientos lingüísticos de idiomas extranjeros), pero dado que mi hermana sigue sin poder reponerse de ese episodio de Los Simpson


Estuve organizando contenidos en mi computadora y di con este yonkama, o tira cómica japonesa de cuatro viñetas (que es exactamente lo que significa “yonkoma”, cuatro viñetas). Ya que en la entrada anterior hablé sobre problemas de adaptación del japonés al español debido a la cantidad de pronombres personales, sufijos honoríficos y niveles de habla del primer idioma, aquí sigo con el ejemplo.

…Que tiene un poco de yaoi porque su autora es obvia partidiaria del Masamune x Yukimura, ¡pero no teman! Es cómico y no hay nada gráfico. En serio. El primer yonkama está aquí y nos muestra una reunión entre Masamune y Yukimura, con Sasuke (el ninja militar) y otro daimyou, Motochika Chosoukabe de invitados. Motochika saluda coloquialmente a Yukimura llamándolo “Yukkii” (repetir consonantes y hacer que el nombre termine en una I o en N es una forma común de poner apodos y sobrenombres en japonés); el chico le contesta diciéndole “Motochika-dono”, lo que llama el fastidio de Masamune por el exceso de familiaridad entre los presentes. Yukimura comenta entonces que él no recuerda cuál es el nombre de pila de Masamune (lo llama respetuosamente “Date-dono”), y éste se ofende y le lanza todos sus títulos. Porque, saben, en el juego adora que le gasten el nombre: “Masamune Date, el Líder Máximo de Oushuu” (Oushuu Hittou es el título que se le da en el juego; “Oushuu” es el actual Touhoku, región del noreste de Japón sobre la que Masamune gobernó como daimyou).

En el siguiente yonkama, Yukimura se disculpa con Masamune y pregunta sobre cómo debería llamarlo entonces. Masa, con toda la sinceridad del mundo, le responde que con él está bien que le diga DARLING nada más.

Pequeña anotación lingüística: en la tercera viñeta notarán dos kanjis y una flecha que señala a Masamune. Los kanjis son los de “verdadero” y “espada”, se pronuncia shinken me parece, y significa… “sinceridad total”. Me intriga la razón de porqué esos caracteres vienen a significar tal cosa, pero la duda tendría que despejármela alguien que conozca del idioma y sus particularidades. Tal vez haya alguna historia o anécdota detrás del significado de la palabra. Por ejemplo, mi profesor de Literatura Inglesa nos comentó en una ocasión que era curioso que la palabra awesome quiera decir “maravilloso, sorprendente”, pero que awful haya terminado por significar “feo” cuando debería ser todo lo contrario.

Y como no puedo evitar más comentarios fangirleros sobre nombres… Estuve leyendo sobre la época del Sengoku y las personas reales en los que se basa el cast de Sengoku BASARA, y es interesante un detalle sobre Yukimura Sanada. Él es uno de los grandes héroes de la historia japonesa; hijo de un daimyou influyente del siglo XVI, su clan sirvió al señor feudal Shingen Takeda, hasta que luego de su muerte esta familia fue destruida por sus enemigos, las fuerzas aliadas de Nobunaga Oda e Ieyasu Tokugawa. Los Sanada pasarían a servir a otros daimyou, como el mismo Oda o los clanes Uesugi y Houjou, y finalmente a los Toyotomi. Pues bien, aquí comienza la historia de los muchos nombres que tuvo Yukimura en vida (y después de ello); siguiendo con la costumbre de la época, de niño fue llamado Benmaru y al llegar a la mayoría de edad (no específica, sino ubicada entre los 12 y 16 años en ese entonces), cambió su nombre a Nobushige, por un hermano menor de Shingen Takeda. Al comenzar a servir a Hideyoshi Toyotomi fue tratado con tanta hospitalidad por él, que cambió nuevamente su nombre a Saemon-no-suke Toyotomi.

Hideyoshi Toyotomi moriría en 1598 y otro daimyou, Ieyasu Tokugawa, lograría ser nombrado shougun y unificaría Japón al someter al resto de los señores feudales. Pero hasta 1615 incluso el clan Toyotomi seguiría oponiéndose a Tokugawa; Yukimura combatió de lado de este clan, y es conocido por haber librado varios batallas en inferioridad numérica, pero moriría eventualmente. En esa campaña, llamada de Osaka, se enfrentó por única vez a Masamune Date, que era aliado de Ieyasu Tokugawa. Era 1615 y el principal comandante del ejército Date, Kojuurou Katakura (sí, ese mismo Kojuurou) había muerto en combate, siendo sucedido por su hijo Shigenaga (quien de acuerdo a la tradición, también asumió el nombre “Kojuurou”). ¿Dato que me sorprende? A pesar de combatir entre ellos, Shigenaga Katakura estaba casado con una hija de Yukimura Sanada, y una vez muerto éste ayudó a varias familias que servían al clan Sanada.

Bien, el dato más curioso sobre el nombre de Yukimura Sanada es que él jamás se llamó así en vida. El nombre “Yukimura” le fue dado popularmente por una serie de historias y novelas sobre él que aparecieron en la era Edo, durante el shogunato Tokugawa. En la actualidad siguen llamándolo así para evitar confusiones históricas; se dice que el nombre “Yukimura” nació de la unión de “Masayuki”, el nombre de su padre, y “Tsunamura”, un nieto de Masamune Date. Unión lingüística de los kanjis de los nombres, por si acaso, no vaya a ser que me estén pensando otra cosa. Aunque sí me soprende que uno de los hijos de Yukimura haya sido llamado “Yukimasa“…

Lo olvidaba. En Sengoku BASARA Yukimura también se presenta como “Yukimura Genjirou Sanada”, pero jamás he encontrado que históricamente se le haya dado ese segundo nombre. Y pensar que algunos me dicen que los japoneses son tan simples para ponerse nombres, porque con uno de pila y un apellido se las arreglan…