(Del lat. sic, así).
1. adv. U. en impresos y manuscritos españoles, por lo general entre paréntesis, para dar a entender que una palabra o frase empleada en ellos, y que pudiera parecer inexacta, es textual.

Definición: RAE

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October 2nd, 2009 · 2 Comments · The RL, happenings

Debido al horario que tengo este semestre no paso tanto tiempo frente a mi PC, aunque navegar en internet no es algo que deje de lado por completo. Reviso mi correo a diario y entro a ver una que otro sitio web, pero será acaso porque necesito concentrarme realmente en lo que hago para no perder la ilación del asunto que no puedo contestar mensajes (en mi blog o emails). Sé que muchos otros pueden, pero personalmente a mí se me hace imposible, digamos, con mi hermano al lado apurándome para que deje de usar su PC: “¿Ya terminaste? ¿Por qué no prendes tu propia computadora? ¡Apúrate y deja eso que tengo que seguir con mi trabajo!”, etc. etc. etc. Y, bueno, si no fuese porque él tiene encendida su computadora en horario de cabina pública de internet (alrededor de 18 horas al día) no lo moletaríamos tanto, en especial cuando mi hermana o yo sólo necesitamos revisar nuestros correos o ver algo en internet. Y es por ello que supongo que debo agradecer el que mi hermano tenga un escritorio grande y espacioso: cuando quise pedirle la computadora por unos minutos encontré ya cómodamente asentada a mi hermana en su escritorio, usando la laptop porque a) se la tenía que llevar a su instituto para una clase y b) debía buscar información en internet antes de salir. Ya que mi hermana estaba ocupando sólo el extremo derecho del escritorio, pues me hice sitio al otro lado para usar la PC, y como Milo (mi perro) se metió debajo de la silla, aparentemente atraído por la convención que estábamos celebrando en el dormitorio de mi hermano, él tuvo a bien hacer la pregunta: “¿Por qué demonios están todos en mi cuarto?” La obvia respuesta era, claro, porque él siempre tiene la PC con internet cuando se la necesita.

Hace algunas entradas comentaba el desastre que sería el que mi iPod se malograra y tuviera que aguantar los viajes en bus sin tener como entretemiento para el camino más que los gustos musicales del chofer (casi siempre discutibles) y los alaridos del cobrador. Pues, por el momento mi iPod sigue funcionando como siempre lo ha hecho (o sea, mal, pero al menos funciona), sólo que como ya no prendo mi PC más que un par de veces a la semana se me olvida cargarlo. Lo que me deja más o menos en la misma situación: escuchando reggaetones sin mucho ritmo y las argumentaciones de los cobradores sobre dónde empieza Lima para saber si hay que pagar urbano nada más o intermedio. Pero hablando de olvidos, nada como lo que me pasó el martes de esta semana: perdí mi cartuchera al dejarla olvidada en una banca de la universidad. No caí en la cuenta sino hasta el día siguiente, cuando no la encontré en mi maleta y el recuento mental de los hechos del día anterior me decían que, cerca de las 9:15pm, me había detenido en un banco (refiriéndome al asiento de madera) cerca al banco (hablando de la institución crediticia) para acomodar algunas cosas en mi maleta, puesto que cargaba con un diccionario pesado y había ido de compras al supermercado. Recuerdo distintivamente haber sacado mi cartuchera y haberla puesto sobre la banca, lo malo es que no tengo memoria de haberla metido de nuevo a mi maleta. Así es como aparte de todos mis lapiceros, portaminas y lápices, también he perdido mi memoria portátil USB con el llaverito de Kyouya Hibari que tenía. Y también está el asunto de la cartuchera en sí, que era una que mi hermano me compró en su viaje de promoción a Cuzco porque justamente me habían robado la anterior en el bus por esos días. Tenía historia, esa cartuchera. Y era, como un montón de cosas que también tengo, de color verde.

Para agregar más (de)sazón al asunto, resulta que lo que tenía en la memoria portátil USB no era mío. El aparatito lo era, pero mi hermana lo había estado usando últimamente para llevar archivos a su instituto, y además tenía una copia de la tesis de mi hermano, que me había pedido que averiguara en los locales cercanos a la universidad un presupuesto para la impresión y el empastado del texto. Hoy por la tarde mi hermana vino a decir que había dos archivos, parte de una tarea que debía presentar, en el USB; como dijo mi hermano cuando le conté sobre la cartuchera, “pero qué bruta”. Como siempre, mi hermano ofreciendo todo el (des)ánimo moral que necesito.

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Reuna Friki En Día De Miércoles
December 30th, 2005 · 7 Comments · happenings

Mañana termina el año, y yo tenía ganas de hacer una entrada-raje (o raje-entrada), sólo para demostrar que soy constante: raje al principio del año, raje durante el año, raje terminando el año. Pero en esta oportunidad… Contaré cómo pasé el (día) miércoles.

…Todavía tengo allí mi raje-comentario sobre The Conqueror of Shambala, la película de Full Metal Alchemist, pero ahora me alegra no haberla publicado aún. Haciendo honor al título de mi bitácora (el que puse como provisional y todavía está allí), el entendimiento sí me llegó con más facilidad al final, porque me enteré de los datos históricos de la película que había pasado por alto en gran parte, gracias al doblaje decadente de la versión que vi. Bueno, sobre la película, luego.


Llegó a Perú un amigo de la comunidad de anime en Lima (porque todos los frikis somos del Foro Sugoi), Jimmy. También parte de la colonia japonesa… Pero él fue a vivir a EEUU y obtuvo la nacionalidad del país del muy al norte de acá, de modo que ni siquiera conocía la capital de su país natal. La gente le organizó una reunión para conocerlo, con el cabecilla Óscar al mando. Y un poco de background aquí: Óscar es uno de los miembros más antiguos del Foro Sugoi, y para mí fue particulamente conocido por sus cosplay en las fiestas de anime. Es que le daba por hacer cosplay de algunos de mis personajes favoritos… Reconozco que cuando se vistió de Roy Mustang de Full Metal Alchemist anduve deseándole una combustión espontánea (o inducida, si no era posible lo primero). En una de las últimas fiestas de anime salió de Kisuke Urahara de Bleach… Ejem. Pero es una persona muy agradable y servicial, y éso fue lo que hizo que dejara de andar buscando un muñequito vudú de él para clavarle los alfileres (con los personajes favoritos de uno no se juega), ahora que lo conocí en persona.

La Reuna, como les decimos (y con mayúscula) estuvo planeada en toda la tradición de las reuniones de anime de aquí: alguien ofrecía su casa, ponían la cuota para comprar los alimentos básicos (leáse vamos a chupar hasta morir o hasta que lleguen los serenos, lo que ocurra primero), y la gente llevaba sus títulos favoritos para ver. En esta ocasión, el menú era navideño: pavo, panetón, chocolate. Natalia se ofreció para preparar la comida, y la humilde morada que íbamos a invadir era la de Akito (…nunca le pregunté su nombre verdadero; los frikis del Foro Sugoi nos llamamos por nuestros nicks), aunque toda referencia de su casa era está por el aeropuerto. Qué importa, cuando hay combo y anime no hay distancias que valgan, porque igual se llega o se llega, así se tenga que cruzar 4 montañas, escalarse el Huascarán, bajar por el Ausangate y cruzar el Sabancaya en actividad, nadarse 5 ríos y 3 pozas, reventarse 6 burros y 2 caballos, hacerse 5 horas a vuelo de cóndor y 30 minutos en gallinazo, deshacerse el Camino Inca y realizarse el pago a la Pachamama, ¡los frikis siempre estamos allí! Por otra parte, el menú animero iba a ser el especial de FMA que resume la serie y la película The Conqueror of Shambala.

Quedé con para ir a su casa y de allí ir a ver a Natalia, porque partíamos en manchón y en taxi a la morada de Akito. Pero al mediodía se me ocurrió revisar mi correo y esta bitácora, y encontré a mi hermana en el MSN. Allí se me fue el tiempo y llegué con las rejustas a la casa de Chibariyo… Aunque cuando arribamos a la de Natalia, no había mucho apuro porque el pavo acababa de salir del horno. Hablando (más bien rajando) con Óscar en el entretiempo, me enteré de algunos detalles de la pela de FMA… Es que Óscar es el hagarenólogo oficial del Foro Sugoi, o fullmetalnólogo, como prefieran… Como que Fritz Lang aparece en la pela y yo me pasé esos 90 minutos sin darme cuenta de nada.

En fin, regresando con las incidencias de la Reuna, salimos 7 puntas de la casa de Natalia, cada cual cargando el pavo, ensalada, jugo, puré, leche, chocolate y los panetones (y parecíamos los rezagados de Navidad en busca de un parque para tener su fiesta atrasada). El siguiente paso fue dar con un taxi… Y hay que mencionar que éramos 7 puntas y NADIE tenía la dirección exacta de la casa de Akito (ya saben, fulano la tiene, mengano la tiene, zutano la tiene, ¡él la tiene…! Ah, ¿no?), y por otra parte el guía oficial, Óscar (quien sabía cómo llegar pero guiándose por sus agudos sentidos únicamente), tuvo la difícil tarea de convencer a los taxistas mientras se las veía con un pavo de 10 kg en las manos. Al fin entramos los 7 + 1 animal muerto y cocinado + las otras cosas en una station wagon; dos de los chicos fueron atrás para ir cogiendo las cosas, pero en los baches parecían que eran 3 animales (2 vivos 1 muerto) rebotando (la excusa fue que así el pavo quedó más bañadito en su jugo).

La referencia de la casa de Akito era está por el aeropuerto, de modo que en la ida fuimos visitando lugares tan turísticos como las riberas del río Rímac. Como bien dijo Chibariyo, jamás había venido por esta zona, así que hasta nos dimos nuestro tiempito para conocer la Lima profunda que por lo general nadie quiere ver. Y pasó aquí que la guarida de Akito era parte de un complejo habitacional, y en una zona bastante tranquila a pesar de su ubicación (nuestros temores quedaron infundados, como por ejemplo la posibilidad de ser asaltados por dos docenas de pirañitas y perder el pavo en el atraco). La morada de Akito en sí era un departamento en un primer piso, pequeño, pero cuando se trata de frikis no hay ley de física que valga, y llegamos a entrar cómodamente las 25 puntas (en un espacio en donde 3 almas tendrían algo difícil la convivencia habitual). Los problemas llegaron después… Akito no tenía DVD Player, y aunque otro friki colega había llevado el suyo, las conexiones no le daban por ser la tv muy antigua. Así que una pequeña subdivisión friki fue en busca de un televisor – eran como 5 ó 6 puntas caminando con una tele a las 7:30 de la noche por el centro de Lima (¿los Teletubos?). Y mientras esperaban la tele, se pusieron a ver Saint Seiya Hades en el VCR.

…Hay una razón por la cual yo vi la serie original hace más de 12 años, y nunca jamás volví a posar mis ojos en ella. Como dijo mi amigo Mario, fanático de Go Nagai en su tiempo y ahora friki de Gundam: cuando lo vi me pareció lo máximo, así que quiero recordarlo de esa manera. No es que a mí Saint Seiya me haya vuelto friki, pero más de década y media más tarde, al ver un capi de la serie, vaya si me dan ganas de meterle unos cabezazos a la pared, preguntándome, ¿y esto me gustaba a mí?

Por otra parte, descubrí que la gente ve Saint Seiya como otros ven porno. Sólo les faltó babear (porque gemidos por allí sí hubieron, pero no sean malpensados: gritaban en las escenas demasiado yaoi sólo por fregar).

Tanto así, que cada vez que llamaban a Óscar al celular para decirle que se habían perdido y necesitaban que alguien los fuera a recoger al Chifa Lee Mong Chu Pao de las esquinas de Pichinaki Avenue con Vilcabamba Street, nadie tenía ganas de dejar su asiento e ir por los pobres desorientados. Pero al fin de cuentas el sentido friki pudo más, porque todos llegaron sanos y salvos al lugar.

Llegada la tv, puesto el DVD, pasando la película de FMA, el otro problema de la casa fue la escacez de utensilios y menaje. Mi hermana llamó al celular de Óscar para saludar, y de allí el telefonito se paseó por la mitad de los asistentes (buena tarjeta telefónica la que estaba usando); ella me contó que los padres de Akito se acababan de divorciar, y la madre, que había dejado la casa, se llevó parte de las cosas. Bueno, ni que el pavo se fuese a escapar, así que nos pasaron a las chicas los primeros platos de comida y que los chicos esperaran, porque el hambre apretaba pero no tanto.

…Fue entonces que descubrí, cosa curiosa y tan improbable como pueda pensarse, que el pavo tiene grandes potenciales afrodisíacos.

En el momento en que Akito emergió de la cocina con un par de platos con pavo y preguntó ¿quién quiere?, el pobre casi pierde más que la virtud y menos que la ropa al verse asediado por multitud de manos que se estiraban en dirección al… pavo, y hacia él por consiguiente. En otras palabras: casi lo asaltan por el pavo. En otros palabras: casi y parece violación (a Akito, no al pavo). Es decir, de estar pasando por allí algún vecino lo más probable es que hubiera terminado llamando a los serenos por lo que está pasando en el departamento 110. Nos quedamos cortos de palabras para describirlo.

PERO NO. Para que vean que los instintos frikis se sobreponen a la irracionalidad del ser, pasado ese primer incidente con el pavo la gente siguió mirando la película como si nada (aunque con hambre). Supongo que el efecto AXE del pavo se desvanecía a los 5 minutos. Sl final, Chibariyo y yo terminamos de comer, hablamos con mi hermana y nos fuimos, porque la reunión se iba de madrugada pero a nosotras ya nos estaban esperando.

Y a todo esto, como suspicazmente podría acotar mi hermana, ¿conocimos a Jimmy o no?
Sí, sí lo conocimos, aunque no podría decir si la experiencia de estar con otros 24 frikis bajo el mismo techo habrá dejado impresiones de algún tipo (positivas) en él.