Archive for the 'The RL' Category
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Continuando con lo que escribía en mi entrada anterior sobre cómo era que los trabajadores gubernamentales peruanos necesitaban de su propio marco de referencia si se los quería ubicar por algún lado, resultó que además de los meses extendidos que esperemos no le toque repetir a mi hermano en relación a su suelo, le tocó también ajustarse al horario laboral que, para empezar, no existe. O más bien sí, pero jamás ha sido respetado por empleador alguno. Sucede que la oficina de mi hermano está ocupada con las notificaciones de los impuestos prediales impagos, si bien sólo porque hay que imprimir unas 10,000 de esas notas (es otra la división que se encargará de repartirlas). Y para poder tener todas las notificaciones listas dentro del plazo límite, se decidió que se trabajaría en horario corrido… y se tomó la salomónica y bastante arbitraria decisión de que quien tendría el turno de madrugada sería el que viviese más cerca a la oficina y no tuviese problemas de transporte, ie. mi hermano. Entró a las 7:00 de la noche en vez de las 8:00am como de costumbre, con vistas a terminar el trabajo a eso de las 4:00am… pero regresó a las 11:00, justo cuando tenía que recordarle a mi hermana que no dejara la llave puesta en la cerradura de la puerta. Por un momento se me ocurrió pensar que había pasado algo en la oficina y por eso estaba de vuelta (Ley de Murphy: las computadoras se malogran justo cuando más las necesitas; lo inesperado: hubo un amago de incendio en el edificio y fueron obligados a evacuar; lo inexplicable: una gran luz apareció sobre el edificio a la vez que varios testigos dijeron haber visto un OVVI, u Objeto Volador Vagamente Identificable, lo que también suspendió las labores; lo imposible: el jefe decidió que no podía faltar al horario laboral y los mandó a todos a casa para que descansen bien antes del siguiente turno); en cambio, la explicación fue la más simple: volvía porque ya había terminado con todo el trabajo. A este paso, bien podría andar ejerciendo un poco de presión a ver si le suben el sueldo por exceso de efectividad…
Mi hermana, por su parte, se prepara para lo que será el trabajo final de su carrera, el mismo que tiene suma importancia si se considera que tal trabajo será también el que presentará para su tesis. Como calcula que ya más adelante no tendrá tiempo más que para dedicarlo a ese proyecto, aprovecha estas semanas para dedicarse a ver animes y leer mangas. En un tiempo se hizo el propósito de ver toda película y serie en el que hubiese trabajado su actor favorito, Shun Oguri, pero como parece que ya se le acabaron, anda buscando en otros medios y también géneros. Para empezar, y con un par de años de retraso, vio las dos temporadas de Kuroshitsuji (la segunda es más reciente, empero), y descubrió que una de las desventajas de entrar a un fandom tarde es que la mercadería que quieres ya está agotada.
En vista de que en realidad nunca hice nada con él salvo cambiarle la peluca y practicar un maquillaje muy superficial, le regalé el Taeyang de Sebastian Michaelis que compré hace un par de años. Es la llamada Tutor Version (el look con el que el personaje aparece en el episodio 4 de la primera serie, si no me equivoco) y a mi hermana le gusta mucho más su traje de común, pero esa edición del Taeyang está agotada en todas las tiendas en donde buscamos. De hecho, es el único muñeco de la serie Pullip de Kuroshitsuji que se ha agotado por completo. Por otra parte, la versión que tengo yo tampoco está completa: como dañé los ojos del muñeco al cambiárselos, los tiré y le puse otros nuevos, y también me deshice de la peluca que, hay que decirlo, era de una calidad horrenda. De todas formas, mi hermana se llevó el muñeco a su estilista para que arreglara la peluca nueva que le puse -una Monique Gold Label- a lo más cercano posible al look del personaje, y…

…también recordamos sacar fotos de esa visita al estilista, si bien sólo porque era la primera vez que llevábamos a un muñeco a que le cortaran el cabello. No estuvo mal; la estilista atiende a toda la familia y no le pareció raro que le trajéramos a un muñeco en vez de otro pariente, digamos, un poco más de carne y hueso. Es más, hasta se mostró muy sorprendida por la buena calidad de la peluca, que era incluso mucho mejor que las pelucas para gente -me refiero a la de verdad- que generalmente se ve. Recuerdo que en Den of Angels había leído sobre las experiencias de otros coleccionistas que no habían podido convencer a estilistas o peluqueros para que hicieran trabajos similares con sus BJDs, aparentemente porque la mayoría pensaba que era ridículo hacerle un corte de cabello a un muñeco. Aunque tengo que mencionar que tal vez nuestra estilista aceptó porque, en fin, si en una ocasión mi hermana le pidió que le rapara sólo la mitad de la cabeza -en un corte y peinado con reminiscencias a lo Miyavi-, tal vez tratar a un muñeco ya no parecía una ocurrencia ni una extravagancia.
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Regreso a hacer una entrada con delay [1]. La semana pasada tuve que presentar varios trabajos y proyectos, y ayer di el examen final del ciclo. Como nos lo puso el profesor, el último examen de inglés de sus vidas. Por supuesto, siempre y cuando no sigan alguno de los cursos de especialización, como estoy planeando yo. Hay otra razón por la cual sólo estoy actualizando hoy, pero eso lo explico en la segunda parte de esta entrada.
En la primera parte hablaré sobre lo que llamo una crisis escalar, la misma que tuvo lugar la semana pasada. Todo comenzó a raíz de la tarea sobre números romanos que mi sobrina tenía que hacer. Entendió de inmediato el tema -ya que tendría que reconocer que hasta el día de hoy yo tengo problemas para leer números romanos que pasen de la centena-, pero no quería hacer la tarea, que consistía en contar de uno en uno hasta el cincuenta. La situación fue en crescendo más o menos de esta manera:
Nivel 1 » ¿Por qué estudiar números romanos? Son inútiles porque no sirven para sumar. [2]
Nivel 2 » …Y además los romanos ya se murieron, así que igual no vale estudiar sus números.
Nivel 3 » Encima, la tarea es aburrida.
Nivel 4 » Las matemáticas son idiotas.
Nivel 5 » ¡Ya no quiero ir al colegio!
El mayor también se unió a la crisis, y los tres tuvimos una discusión sobre la importancia, o más bien necesidad, de ir al colegio, terminarlo y obtener la certificación correspondiente: porque de lo contrario no los iban a aceptar en ninguna universidad ni instituto superior. Y es que a pesar de las pataletas que ambos pegan, sí me han mostrado que tienen interés en qué carrera seguirán una vez que terminen el colegio (cuando lo terminen…) A esa edad no esperaría que ya tuvieran decidido y planificado de manera definitiva sus futuros, pero pienso que es buena señal que desde ahora estén pensando qué les gusta hacer, qué carrera podrían seguir y en dónde estudiarían. La menor quiere ser veterinaria porque le gustan los animales, por ejemplo, y el mayor me cambia su carrera cada vez que le pregunto, pero por el momento dice que quiere estudiar gastronomía. Y digo que es una buena señal porque he hablado con adolescentes que, a pesar de estar graduándose del colegio, todavía no tenían una idea de qué áreas les gustaban, mucho menos qué carrera escoger. Y tener al menos claro lo primero -qué nos gusta hacer y por extensión, en qué y para qué servimos y qué no- es el punto de partida que necesitamos para decidir lo segundo.
Regresando a la crisis en sí, podía entender a mis sobrinos, por un lado. Para empezar, su colegio -que resulta ser el mismo del que me gradué yo- ha vuelto a cambiar la metodología de enseñanza, algo que han venido haciendo prácticamente todos los años. Más que implementación de métodos nuevos, a mí me parecen experimentos: para este año lo que probarán es un sistema en el que no les tomarán exámenes, o al menos eso dicen, sino que evaluarán a los estudiantes de manera constante. Y como para irlo testeando, ahora les dejan muchas más tareas, en algunos casos trabajos completos que deben presentar de un día para otro. Bueno pues, tenemos un curso que no les gusta, una tarea tediosa a la que no le ven el propósito, y como extra estoy yo exigiendo saber porqué siempre me traen cuadernos marcados con sendos “no está al día” y “falta”, con el consabido sermón sobre no distraerse o ponerse a jugar a mitad de la clase. ¿Resultado? En su lugar, yo también levantaría mi alegato sobre la futilidad de la educación obligatorio, o en el mejor de los casos estaría pidiendo a mis padres cambiarme de colegio.
…Pero superamos la crisis del momento, y aunque no los veo muy emocionados esta semana -particularmente, no en relación al aluvión de tareas que les han dejado-, parece que estamos ahora en la etapa de la resignación. Cuando le conté esto a mi madre, ella se preguntó si acaso los niños se comportaban de tal manera porque su madre había sido igual en el colegio. Pues, veamos. Recuerdo que a finales de febrero, cuando consultó a mi prima sobre los días en lo que tendría que ir a ver a los chicos porque ya empezaban las clases, ella me dijo, sorprendidísima: “¿Qué? ¿Las clases ya empiezan? ¿Cuándo?” Fue una suerte que ya hubieran comprado los útiles escolares y tuvieran listos los uniformes de colegio, ya que las clases empezaban en tres días. Tomando en cuenta que el año pasado era yo quien tenía que avisarle sobre las fechas de los exámenes de los chicos, su reacción debió haber sido casi esperable. Y recuerdo también que cuando discutíamos los niños y yo sobre porqué tenían que ir al colegio les gustara o no, ellos me argumentaron que su mamá ni siquiera iba a las reuniones de padres de familia (de modo que no veían porqué ellos sí tenían que asistir a clases). En fin…
Marzo está casi por terminar y ya actualicé mi pizarra organizadora, pero de todas maneras pongo esta foto:

Tal parece que cada vez que reviso mi pizarra, encuentro un nuevo dibujo en ella o, como en este caso, alguna leyenda nueva que no ha sido escrita por mí. De acuerdo con mi hermano, autor de los símbolos, lo que está escrito es un recordatorio del día de salida de la figma de la Black Gold Saw… en idioma de la religión del Unitology. Encontré que los fans habían descrifrado el alfabeto del idioma ficticio aparecido en la serie de videojuegos Dead Space, así que se lo aprendió y estuvo escribiendo frases para practicarlo. Si no me equivoco, ya en el primer juego se veía frases escrita en este idioma de símbolos, pero sólo con la salida de DS2 la gente pudo “descifrarlos”: los créditos finales aparecían primero escritos en este idioma y luego cambiaban a nuestro alfabeto latino; siendo fans, pues, se tomaron la molestia de compilar un “alfabeto”. Y después pasaron a traducir las frases que aparecían escritas a lo largo de los juegos – como mi hermano, por ejemplo, que me las leía a medida que las iba encontrando en los escenarios. Las frases escritas hacen referencia a otras que se escuchan en los juegos (con “Make us whole” como la más emblemática), pero me han contado que otras tantas aparecidas en DS1 en realidad son más bien guiños de los programadores (como sus nombres y demás). Habría que comprobarlo. Oh, sí, y recuerden… Altman be praised! (¿cómo se escribe éso en Unitology?)
Y la segunda razón por la cual este post viene con delay… Leer el resto de la entrada »
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No he estado al tanto del fandom de Sengoku BASARA en esta parte del mundo desde que la versión en inglés de SB3 salió a la venta, medio año atrás, razón por la cual también me he estado perdiendo de actualizaciones sobre toda la mercadería oficial periférica que esta franquicia suele arrastrar. Y, pues, con algo de retraso vengo a enterarme que la película de anime se titulará The Last Party. Ignoro los demás detalles, pero creo que puedo decir -sin mucho peligro a equivocarme- que con ese nombre el protagonista será… Masamune Date. O que al menos Masamune tendrá mucho que ver con la trama.
El anime de Senbasa nunca me llamó la atención, y esta noticia tampoco hace mucho por emocionarme. Debo aclarar que a mí me gusta Masamune; en su momento, fue la razón por la cual conocí y me interé en esta franquicia. Pero luego de seis años, seis juegos -con el sétimo asomando-, dos series de anime, una película por venir, una infinidad de mangas oficiales -un día de éstos contaré cuántos, exactamente-, todos los CD dramas y un par de toneladas de mercadería centrada en él, me gustaría que CAPCOM recordara que hay otra media centena de personajes en esta franquicia. ¡Aclaro nuevamente! A lo largo de los años, CAPCOM terminó cansándome con el empozamiento de la trama de Senbasa, sobre todo debido a la falta de continuidad argumental: cada nuevo juego, nuevo manga, nuevo CD drama y nueva serie de anime, por defecto, no concordaba con lo mostrado en lo anterior, y los personajes principales se veían inmersos en una repetición de sus mismos roles, sin mayor desarrollo (ie. ¿cuántas veces se han conocido Masamune y Yukimura por primera vez en todo lo que es Senbasa?). Y, bueno, luego está el asunto de que CAPCOM siempre e indefectiblemente ha centado la franquicia en Masamune. Él es el personaje más popular de la saga, es cierto, pero tomen en cuenta que en SB2 el protagonista es en realidad Keiji… a pesar de lo cual el manga, los CD dramas y las series de anime están centradas en Masamune. En SB3, los protagonistas son Ieyasu y Mitsunari… ¿y aparentemente la película tendrá a Masamune en un rol preponderante? No es una especulación muy improbable, dado que Sengoku BASARA 3: Roar of the Dragon, el manga oficial de SB3, ¿adivinan quién es el protagonista? Tal vez lo del “dragón” del título les dé una pista.
…Pero si Masamune todavía me parece el mismo carismático e interesante personaje -aunque repetitivo- que hemos conocido a lo largo de la saga, es porque SB3 nos entregó al fin el tan esperado desarrollo de personajes. La continuidad argumental es algo que va a seguir brillando por su ausencia en esta saga, empero. La razón principal por la cual regresé al fandom y a amar esta franquicia… y también a suspirar en frustración, ya que a pesar de que este juego le daba al menos una línea argumental y una personalidad sólida a casi todo el cast, CAPCOM regresa a las andadas con las decenas de productos relacionados – y se olvida que, aparte de Masamune y Yukimura, hay como 50 personajes más en la saga. Cuando escribí casi todo el cast, po cierto, estaba excluyendo a los tres personajes que se me ocurren nunca han visto el tan ansiado desarrollo ni tampoco han experimentado un upgrade en su de por sí limitadas tramas; curiosamente, dos de ellos son los personajes sin líneas de la saga (ya que el segundo, de producir sonidos, lo hace, nada más que éstos no son particularmente inteligibles), Kotarou Fuuma y Tadakatsu Honda. ¿El tercero? Nobunaga Oda. A estas alturas ya hasta podría alabar a CAPCOM por mantener a un mismo personaje durante seis juegos, una serie de tv e incontables mangas y CD dramas con sólo la premisa de que… es maligno. Porque Nobunaga es maligno. Y lo es porque, no sé, ¿es maligno? Y lo ha sido durante seis juegos, una serie de tv e incontables ma… Bueno, ya saben cómo sigue el asunto. Quisiera nominar a Nobunaga como uno de los personajes más insípidos, monocromáticos, acartonados y faltos de trama/transfondo/desarrollo pero que la compañía creadora insiste en poner una y otra vez de toda la historia de los juegos de video… Lamentablemente, no conozco tantos juegos como para tener un punto de vista objetivo o siquiera armar una lista de unos 5 nominados como se debe.
Dejando de lado mi ranteo sobre Senbasa, la razón de esta entrada. Un par de meses después, creo que ya es tiempo de dedicar otro post a uno de mis BJDs, Ardent.
En la última sesión de fotos que le tomamos, Ardent (un Elfdoll Half-Open Eyed Bambu, o al menos la cabeza lo es) compartía el cuerpo de Ezra, mi DragonDoll Di. Pero hace unas cuantas semanas decidí coger el cuerpo Angel of Dream femenino que tenía y modificarlo para Ardent; como casi todo lo que hago con mis BJDs, el trabajo está incompleto: le agregué un par de centímetros a las piernas usando masilla epóxica -falta terminar de lijar/reesculpir- y lijé el cuello para darle mayor rango de movimiento a la cabeza. Por el momento, sin embargo, creo que los resultados no son tan malos…

Eran cerca de las 5:00 de la tarde, el sol estaba bajo y el ambiente era apropiado para tomar algunas fotografías. No teman, que la fotógrafa fue mi hermana: yo sólo me limité a agregar los filtros en Photoshop. Leer el resto de la entrada »
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En estos últimos días no he entrado mucho a la red, lo que en términos prácticos quiere decir que tengo varios mensajes por contestar, mensajes por enviar, entradas de blog por leer y otras tantas por hacer. Mi horario anda un poco apretado por estos días, pero calculo que en dos semanas tendré otro cambio de rutina; primero, el actual módulo en el que estoy termina y pienso regresar a la sede en la que estaba estudiando antes, principalmente por los muchos problemas de transporte. O más bien, por el problema de transporte: algunos echarán mano a un símil bastante recurrente y compararán ir al centro de Lima con un viaje al mismo infierno, pero discrepo. Para empezar, la noción de viajar implica movimiento, una traslación de un lugar a otro llevada a cabo de alguna manera física, mientras que ir al centro desafía ese mismo postulado: hay tantos congestionamientos vehiculares, desvíos y demoras por causas varias, que lo último que uno hace es moverse, o más bien lo último que se mueve es el carro en el que se viaja. Sortear los desvíos por las obras en la Av. Nicolás Ayllón ya era todo un asunto, y luego… ¿el tren eléctrico? Resulta que habían cerrado un tramo en la Av. Grau y hecho un desvío, pero como las obras avanzan, ahora nos han desviado el desvío unas cuantas cuadras más. A todo eso le añado las frecuentes marchas y protestas en el centro -como para no ir perdiendo la costumbre y recordar las dos décadas pasadas, según mi profesor-, que posiblemente aumenten ya que entramos al último mes antes de las elecciones presidenciales. Como ven, ir al centro resulta toda una odisea que no tiene comparación ni con la de Ulises, ya que a pesar de los 20 años que se tardó el hombre en regresar a Ítaca… ¡al menos él no se las veía con embotellamientos! O manifestaciones interdiarias.
La otra razón por la que mi horario cambiará en un par de semanas es por el inicio del año escolar. Tendré que ver si mis actuales estudiantes quieren seguir tomando clases y, en caso de que sí estén interesados, habría que ver también los horarios.
En fin, regresando al asunto de todas las entradas de blog que tengo atrasadas… Sólo al echarle un vistazo a las fotos de este post caigo en la cuenta de cuánto atraso realmente llevo: como dos meses, y contando. Por ejemplo, nunca conté qué fue del paquete que mi hermano tenía en el correo, o más bien, en aduanas: a pesar de las fechas cercanas a Navidad y de la sobrecarga que recibe el servicio postal, su paquete llegó con rapidez a Perú… y de allí pasó a aduanas, en donde se quedó otro par de semanas hasta que el correo recordó mandarme la notificación para recogerlo. Justo a tiempo para que te cobren por almacenaje, aunque por fortuna el pago no fue mucho y no hubo impuestos de por medio. Otra buena noticia para nosotros es que no tuvimos que ir hasta Independencia a recoger el paquete, sino sólo a la oficina de Lince; hablo en plural porque yo estoy obligada a ir por estar el paquete a mi nombre, y porque obligo a mi hermano a que me acompañe como mínimo (para que cargue el paquete de regreso, principalmente). Oh, y descubrimos que somos capaces de reconocer las etiquetas que el servicio postal japonés pega en las cajas que salen de su jurisdicción a por lo menos cinco metros de distancia (tomando en cuenta que las etiquetitas miden apenas unos cuantos centímetros): así dimos con la nuestra de entre todo un montón de cajas -puesto que la oficina esta repleta de gente esperando por paquetes navideños que llegaban con un mes de retraso-, y éso que los empleados la habían empujado debajo de la mesa.
¿Y los contenidos? Pues, mi hermano está empecinado en completar su colección de Black Rock Shooter, tanto las muñecas figma como las estatuas de PVC. Por el momento…

Se ve allí a Rin Kagamine de Vocaloid, una franquicia en la que con frecuencia Black Rock Shooter es incluída, aunque se trate de dos líneas diferenciadas. Más fotos en el resto de la entrada – como también algunas cuantas otras que tomé cuando se me ocurrió organizar mi colección de doujinshi. Leer el resto de la entrada »
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Y… se supone que debía de haber terminado con aquella entrada sobre SB:SH. Todavía lo tengo como tarea pendiente. Pero… ¡esperen! Tengo varias excusas a la mano. Así como en la primera semana del año me sorprendió el cambio de horario y de sede (en el caso del instituto donde estudio) de las clases que tomo, en la segunda semana me tocó comenzar a darlas en cambio. Pensaba que en verano no tendría -literalmente- mucho trabajo por tratarse de las vacaciones escolares, aquella época del año en que los colegiales quieren hacer de todo menos echar mano a un cuaderno o cualquier cosa que aparente un texto académico. Pero además de mis sobrinos, a quienes doy clases de manera regular, otra conocida de la familia me pidió que también le enseñara, y en horario corrido toda la semana además. Con un BJD que pagar (de ello hablo más adelante), no hizo falta repasarlo mucho para tomar una decisión.
Así que he pasado esta semana acomodando -de nuevo- mi horario. Mi intención era usar el fin de semana para dedicarme a esa entrada, pero entonces mi profesor decidió que el primer borrador del proyecto final tenía que ser entregado el mismo día del primer examen, es decir mañana, lunes. Al menos llegué a cambiar el layout del blog durante el tiempo de calidad que me alcanzó para pasarlo en la red y hacer algo interneramente (el término virtual ha sido usado en extremo) productivo.
¿Y, pues? Hablando de Senbasa, no he contado todavía que Nintendo Wii de mi sobrina -que ella me prestaba para jugar SB3- volvió a malograrse por tercera vez en menos de un año. Me lo dejó mes y medio y aquí anduvo de maravilla (claro, luego de que lo hiciera reparar por segunda vez); como les regalaron juegos nuevos, me lo pidió de vuelta y a los cuatro días vino con la novedad de que ya ni siquiera cargaba el menú de inicio del Wii. Varios aparatos eléctricos se les han malogrado, aparentemente porque la corriente eléctrica es bastante irregular en el edificio de departamentos en el que viven, salvo que mi sobrina terminó por confesarme que había estado jugando con el Wii… cuando su perro desconectó el cable de poder accidentalmente. Supongo que éso provocó un crash en el sistema; mi sobrina me dijo también que cuando se le malogró el Wii por primera vez -cuando lo conectaron sin el transformador-, el técnico le recordó jamás apagar la consola tirando del cable o, en todo caso, de alguna manera igualmente bestia. Me quejaba con mi hermano sobre lo sensible y fácil de averiar que eran las consolas de videojuegos actuales; él sólo contestó que decía eso porque todavía no había visto una XBox 360. Oh, de acuerdo. Pero algo sí les puedo asegurar: extraño las épocas en que a las consolas sólo corrían los juegos una vez que cargabas el disco o insertabas el cartucho; nada de menúes, conectividad a internet y tres mil opciones distintas que nunca voy a a usar (ya que yo sólo uso las consolas de videojuegos para, bueno, jugar juegos: a ver si un día de éstos Nintendo o Sony nos salen con el sistema de octava, novena o décima generación que es capaz de hacerte el café mientras lees tus emails, contestas un mensaje de texto y le das a Final Fantasy MMCXL, todo con la suave moción de tu Ultra Super Awesome Smart Ergonomic Control, el único con botones diseñados para ser operados ya sea con tu muñeca izquierda o tu pie derecho).
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